Poema - El ermitaño

Hombre serio y muy callado,
o cangrejo colorado,
puede ser el ermitaño.

En busca de concha vacía,
cuatro antenas y dos pinzas,
el cangrejo ermitaño va.

En busca de paz en vida,
con el mundo a la deriva,
camina el eremita humano,
de espaldas a la ciudad.

Hombre serio y muy callado
o cangrejo colorado,
puede ser el ermitaño.



















Imagen: El cangrejo   Fuente: 123rf.com

Autora: Almudena Orellana Palomares

Rima - En cada desliz hay perdón

En cada desliz hay un perdón,
En cada perdón hay un mandato,
En cada mandato hay un te quiero,
y yo te quiero con recato.

Autora: Liliana Nataly Arcila Díaz




Poesía - Mi linda profesora

Llego al colegio,
dentro al aula, sonrío,
porque las primeras horas
me enseña mi linda profesora.

Yo la quiero, la estimo,
da ánimo a mi desgano,
ella alivia mi camino,
y su sonrisa me gano.

Me agrada su reconfortante amistad ,
alborozadora de la felicidad,
Su sonrisa me impulsa a presidir,
batalla con mi desánimo y me ayuda a seguir.

Autora: Liliana Nataly Arcila Díaz

Trabalengua - Si la sierva que te sirve

Si la sierva que te sirve,
no te sirve como sierva,
de qué sirve que te sirvas
de una sierva que no sirve.



















Imagen: La sirvienta      Fuente: 123rf.com


Trabalengua - Me han dicho un dicho


Me han dicho un dicho,
que dicen que he dicho yo.
Ese dicho está mal dicho,
pues si yo lo hubiera dicho
estaría mejor dicho,
que ese dicho que dicen que dije yo.


Imagen: Niño feliz    Fuente: es.clipart.me

Trabalengua - Tres tristes tigres

Tres tristes tigres,
tragaban trigo en un trigal,
en tres tristes trastos,
tragaban trigo tres tristes tigres.


trabalenguas-tigres

Imagen: Tigres       Fuente: Internet

Fábula - La zorra y las uvas

Era una tarde muy soleada y calurosa. Una zorra, que había estado cazando todo el día, estaba muy sedienta.
- Cómo me gustaría encontrar agua - pensó la zorra.
En ese momento vió un racimo de uvas grandes y jugosas colgando muy alto de una parra. Las uvas parecían maduras y llenas de zumo.
- ¡Oh, oh! - dijo la zorra mientras la boca se le hacía agua - El zumo dulce de uva sacia mi sed!.
La zorra se puso de puntillas y se estiró todo lo alto que pudo, pero las uvas estaban fuera de su alcance.
No queriendo abandonar, la zorra tomó impuso para alcanzar las uvas. Fue inútil, no pudo alcanzar las uvas.
La zorra saltó y brincó una y otra vez pero no pudo alcanzar las uvas en ninguna ocasión. Al final la zorra estaba más sedienta y cansada que nunca.
¡Qué tonta soy! - dijo la zorra con rabia - Las uvas están verdes y no se pueden comer. De todas maneras, ¿para qué las querría?.
Y así se marchó la zorra.

Moraleja: Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.
Imagen: 





















Autor: Esopo

Los dos perros - Cuento

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto, el perro de caza lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.
El perro guardián le contestó:
-¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a ti, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!.

Moraleja: Que tus mayores te enseñen un trabajo digno para afrontar tu futuro.



      Imagen:
Perro    
Fuente:
123rf.com

















Autor: Esopo

El caballo y el asno - Fábula

Un hombre tenía un caballo y un asno.
Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo.
Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:
- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!
Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo. 

Imágen: El caballo y el asno      Fuente: Internet

Autor: Esopo

La paloma y el niño - Poesía

Ojo alerta y arco en mano 
Iba por el bosque un día 
Un niño alegre y lozano 
Buscando, de su arma ufano. 
Un blanco a su puntería.


Pronto escucha el tierno arrullo 

De alba paloma escondida 
Que halaga el amante orgullo 
De su consorte, al murmullo 
Del árbol que los anida.  


Vela al fin, el arco tiende. 

La flecha parte, y muy luego 
El ave al polvo desciende; 
Y él se aplaude, y no comprende 
La atrocidad de su juego.


Yendo a tomarla, escuchó 

No su arrullo, ni su canto. 
Sino un ¡ay ! que le arrancó; 
Tenida en sangre la vio, 
Y él mismo suéltase en llanto.


Tú, burlón, que te complaces 

En soltar aquí y allí 
Tus satirillas mordaces, 
¿Sabes acaso el mal que haces, 
Y el mal que te causas? di.


Llégate al mudo, al ausente 

Que por pasatiempo heriste, 
j Y ay ! tratarás vanamente 
De lavar con llanto ardiente 
La ponzoña de tu chiste.


Imágen: Paloma     
Fuente: publispain.com











Autor: Rafael Pombo

El sol y el polvo - Poesía

Alzándose un furioso torbellino
eclipsó el polvo al sol,
y gritóle por mofa:



- ¡Astro divino!

¿Dónde estás? ¿Qué te hiciste?... - Y su camino
siguió en silencio el sol.



Y cesó el huracán; y tornó al cieno

el polvo vil ; y en el azul sereno
de gloria y pompa lleno
siguió en silencio el sol.

Imágen: El sol    Fuente: Internet















Autor: Rafael Pombo

El gato y las ratas - Fábula

Había una casa invadida de ratas. Lo supo un gato y se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. Pero ellas, viendo que rápidamente eran cazadas, decidieron guardarse en sus agujeros.
No pudiendo el gato alcanzarlas, ideó una trampa para que salieran. Trepó a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el muerto. Pero una de las ratas se asomó, lo vio y le dijo:
-¡Oye, amiguito, aunque fueras un saco de harina, no me acercaría a ti!
Moraleja: Cuídate de los trucos de los que quieren hacerte daño.


Imágen: El gato y la rata     Fuente: Internet
















Autor: Esopo