Fábula - El pastorcillo mentiroso

Había un vez en la cima de la colina un pequeño pastor que pasaba todo el tiempo cuidando a sus ovejas y mientras las veía, se le ocurrió hacer una broma a los demás pastores del pueblo para divertirse.
Imagen: El pastorcillo y los campesinos
Fuente: Internet

Es así que una mañana se dirigió a lo alto de la colina, donde pastaban sus corderos y se puso a gritar:
-Socorro! ¡El lobo! ¡Viene el lobo! Ayuda! 
Entonces, los pastores y habitantes del pueblo alertados al oírle gritar desesperado, corrieron a brindarle auxilio, pero al llegar donde él encontraron al pastorcillo acostado tranquilamente bajo la sombra de un árbol riéndose.
-¿Donde está el lobo? - le preguntaron al pastorcillo.
Pero él nuevamente sonriendo les contestó:
-¡Ja, ja, ja! que risa me dan, ¡no es verdad!, ¡sólo era una broma! Aquí no hay ningún lobo!.
Al día siguiente el pastor, con más ganas de decir siguiendo mentiras para burlarse de los pastores, volvió a la cima de la colina para gritar la misma mentira:
-"¡Socorro, socorro! ¡viene el lobo!" 
Los demás campesinos escuchando el auxilio pero pensaron que podría ser que el pastorcillo se estaba burlara nuevamente de de ellos
-¿Será verdad? - preguntó uno de los pastores.
-No! - contestó el otro pastor- . !Lo que quiere es hacernos correr otra vez para burlarse de nosotros ! replicó el otro pastor.
- Es probable, dijo el otro pastor, pero si es verdad que el lobo se acerca, que hacemos?. 

Entonces los campesinos acudieron inmediatamente armados con hachas y palos a la cima de la colina. Sin embargo, se sorprendieron al no encontrar al Lobo alguno, y comprendieron una vez más de la mentira al ver al pastorcillo riéndose!. Los pastores indignados, regresaron disgustados al pueblo.

Imagen: El lobo mata las ovejas    

Fuente: Internet
Hasta que un día sucedió lo que se temía. Que el Lobo se apareció esta vez de verdad cerca del rebaño del pastor mentiroso. Es así que el pastorcillo mentiroso sintió mucho miedo y, al ver que se acercaba cada vez más, empezó a gritar con todas sus fuerzas:
-¡Socorro! ¡Socorro, el lobo quiere matar a mis ovejas.!, ¡por favor, vengan a ayudarme!
Los pastores y habitantes del pueblo lo oyeron, pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensaron en acudir a auxiliarlo. Mientras que el lobo, se abalanzaba sobre sus ovejas comiéndose uno a uno todo el rebaño de ovejas, el pastorcillo mentiroso corría despavorido.




Moraleja:
No debemos mentir a los demás, debemos decir la verdad siempre. Decir mentiras hace que la gente ya no tenga confianza en nosotros. Como también hay un refrán: "En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso".

Autor: Esopo

Poema - Yo escuché una discusión

La otra noche                                                          
sin querer                         
escuché una discusión.
Imagen: Libro
Fuente: 
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Era el lápiz
 y el cuaderno
 y también    
 el borrador.

El cuaderno
 reclamaba
muy enfadado
 a los dos.

Les decía:
 “Por su culpa
me han llamado
 la atención.
Imagen: Borrador
Fuente: 123rf.com













Siempre manchas
y borrones,
no comprendo,
 no, no, no.

Es el lápiz
que escribe
sin prestar
mucha atención.

Aunque ahora 
que lo observo.
¡es culpable el borrador!”.

Y este lo interrumpía
levantándole la voz.
“¡No te pases!, ¡no te pases!
¿para qué he nacido yo?”.




Imagen: Lápiz
 Fuente: Internet

Autor: Nori Rojas Morote


Fábula - Los cuatro chivitos

Había una vez, un pastorcito que en sus vacaciones llevaba a pastar cuatro chivitos.
Todos los días muy temprano, los llevaba al cerro donde había hierba fresca y regresaba a su casa antes de que se ocultara el sol. 

Pero una tarde, los chivitos no querían regresar a la casa. Por más que hizo el pastorcito, los chivitos no se movieron. No sabiendo ya que más hacer se puso a llorar.
 Al poco rato, una llama pasó y le preguntó:
-¿Por qué lloras pastorcito?
-Lloro porque mis chivitos no quieren regresar a casa y, si llego tarde mi mamá se va a preocupar - contestó el pastorcito. 
- No te preocupes, yo los voy a hacer bajar - dijo la llama.

La llama trató de hacer bajar a los chivitos empujándolos, pero ellos se escapaban y seguían comiendo hierba.
 No sabiendo ya qué hacer, la llama se puso a llorar con el pastorcito.
En eso una abejita pasó y le preguntó:
-¿Por qué lloras llamita?
-Lloro porque el pastorcito llora porque sus chivitos no quieren regresar a casa y, si llega tarde, su mamá se va a preocupar - respondió la llama.
- No te preocupes llamita, que yo los haré bajar - exclamó la abejita.
Entonces el pastorcito, la llama, y los chivitos se pusieron a reír.
- ¿Cómo vas a poder tú, que eres tan chiquita, si nosotros no hemos podido hacerlos bajar - le dijeron.
Pero la abejita no les hizo caso, y se puso a zumbar por la orejas de los chivitos.
Este, desesperado corrieron cerro abajo.
Mientras tanto, la llama y el pastorcito se miraban entre sí asombrados y la abejita les dijo: 
- ¡Nunca se burlen de una persona chiquita, que a veces puede más que otros que son más grandes y fuertes!.

Imagen: Abeja     Fuente: 123rf.com

Autor: Fábula de los Andes

Cuento - El palacio de la reina

Érase una vez una reina que se hizo construir un magnífico palacio.
Cuando estuvo acabado, inventó a una gran fiesta a cuantos habían intervenido en aquella obra. 
Durante la cena, todos se mostraron muy orgullosos de su trabajo, y entre ellos surgió una pequeña discusión.

El jefe de los albañiles fue el primero en darse importancia cuando dijo:

- Nosotros hemos colocado las piedras y los ladrillos del edificio. Sin ellos no existiría el palacio. Está claro que nuestro trabajo ha sido el más importante de todos.
A continuación habló uno de los carpinteros:

- Nosotros hemos hecho los muebles, las puertas y las ventanas. Con la madera hemos embellecido el palacio. El trabajo más importante ha sido el nuestro.

Después intervino el vidriero:
- Nosotros hemos puesto los vidrios en todas la ventanas. Sin ellos, el viento y la lluvia habrían destruido el interior. Nuestro trabajo ha sido el más importante.
La reina escuchó a todos con mucha atención. A ninguno de aquellos trabajadores le faltaba razón en lo que decían.

De pronto, la soberana se fijó en un hombre que los observaba desde la puerta del salón.

- Acércate y dinos quién eres – dijo la reina al desconocido.
- Majestad, soy el herrero- se presentó el hombre.
Las miradas de todos los invitados se centraron en el recién llegado, que vestía aún su ropa de trabajo.

- Pero… usted no ha hecho nada en este palacio.
- Intervino uno de los presentes-. ¿Por qué ha venido a la fiesta?
Entonces el herrero, con una sonrisa en los labios, dijo:
- Majestad, he oído hablar al albañil, al carpintero y al vidriero.
Todos se consideran muy importantes. Pero yo les aseguro que ninguno podría haber hecho nada sin sus herramientas.

En el salón se produjo un gran murmullo. La reina pidió silencio y concedió de nuevo la palabra al herrero.

- Como decía, nadie habría podido trabajar sin sus herramientas. ¿Y quién hace todas esas herramientas? Yo, el herrero.

Ahora, Majestad, diga quien cree que ha realizado el trabajo más importante de todos.
La reina se puso de pie y, tras reflexionar unos interesantes, dijo:

- El herrero tiene razón: sin sus herramientas nadie podría trabajar. Pero también es verdad que ninguno por separado habría podido crear este palacio. Creo, por tanto, que todos son igualmente importante.
En ese momento, los invitados comenzaron a aplaudir. Y entonces, la reina tendió la mano al herrero y los invitó a sentarse a su lado hasta el fin de la fiesta.


Imagen: La reina y los trabajadores      Fuente: Internet
Autor: Cuento Popular

Poema - El estornudo

Una vez el estornudo 
decidió quedarse mudo
y su conocido ¡achís!
no salió por la nariz.

Todo el cuerpo preocupado
preguntaba: -¿Qué ha pasado?
-¿Y si le hacemos cosquillas?
- propusieron las rodillas.

-Déjenlo, no le hagan caso
-decía ofendido un brazo.
Pero el pie le contestó:
-Esa no es la solución.
Algo tenemos que hacer.

- Yo así no lo puedo ver
- le dijo un ojo a la oreja 
que lo escuchaba perpleja.

Y entre tanta discusión
la mano dio su opinión:
- Pregúntele al estornudo
por qué se ha quedado mudo
y sabremos qué pasó.

Y el estornudo explicó:
- Es que ya estoy muy cansado
de estar siempre estornudando
y que digan que molesto
cada vez que yo aparezco.

Todo el cuerpo sorprendido
escuchaba conmovido
al estornudo apenado
llorando desconsolado.

-Pero todos te extrañamos 
-decían para animarlo-.
Aunque seas fastidioso 

te queremos con nosotros.

Y le dieron tanto aliento
que el estornudo contento
agradeció y feliz
se trepó por la nariz
y saludó con su achís!


Imagen: Hombre Estornudando   

Fuente: es.123rf.com




















Autor: Liliana Cinetto


Poema - Hoy para ti

Hoy no irá ese poema ampuloso;
Ni una rima irá que no te importe;
Simplemente que hoy, cual corresponde,
Ira mi abrazo simple y afectuoso...

Sin que importe el tiempo en que conozco,
Tu existencia y tu amistad invalorable;
Elegí este momento para darte
Mis muchas gracias que quizá es poco...

Pues reconozco que tu amistad importa,
Casi lo mismo que importa el aire;
Y por eso es que ruego no me falte...

Simplemente te pido que me guardes
En tu tibio corazón si es que no estorba
Este amigo que en tu amistad se honra.

Autor: Emilio Pablo

Poema - En vida

Amigo dame una hora
de tu tiempo aunque sea oro
no esperes a que esté muerto
para darme todo el tiempo
la noche del velatorio.


Tan solo pido una rosa

pero ahora, que sea ahora
una flor es lo que quiero
no quiero un ramo de rosas
cuando esté en el cementerio.


"En vida, mi amigo, en vida"

no esperes a que sea tarde
donde puedas lamentarte
por el resto de tus días.


Es en vida que tú puedes

demostrarle tus sonrisas
a tu amigo mientras vivas
después para qué las quiere.


Abrázalo con cariño

dile lo que no le has dicho
dedícale hoy tu tiempo
porque el día que esté muerto
todo es silencio y olvido
o quizás remordimiento


Haz lo mismo con tus hijos

tus hermanos, conocidos,
con tu esposo, con tu esposa
No estarás arrepentido.

Autor: José de Arias Martínez