Ánimo Adolescente - Poesía

Vas aprendiendo a vivir, soñar y reír;
por el buen camino haz de proseguir.
la prudencia te asista,
la dulzura te convenza.

Árido el aroma si te das por vencido,
no depende de la suerte, 
manifiesta aquella inteligencia,                                  
esfuérzate y trabaja con urgencia.

Autor: Liliana Nataly Arcila Díaz



Poesía - No fue amistad sólida

Siempre hablaba de mis logros,
computadoras, lapiceros;
nada de ropa a la moda,
enamorados, ni de terceros.

Parecías tener vergüenza,
 no confiabas en mí.
No me contastes tus cosas,
y  a veces no me despedía de ti.

No fue amistad sólida,
sólo de un hola y otro hola,
pudo haber sido cálida,
y jamás de una sola.

Autora: Liliana Nataly Arcila Díaz

Trabalengua - Cuando cuentes cuentos

Cuando cuentes cuentos,
cuenta cuántos cuentos cuentas;
porque si no cuentas cuantos,
cuántos cuentos cuentas,
nunca sabrás cuántos
cuentos sabes contar.



Poema - El ermitaño

Hombre serio y muy callado,
o cangrejo colorado,
puede ser el ermitaño.

En busca de concha vacía,
cuatro antenas y dos pinzas,
el cangrejo ermitaño va.

En busca de paz en vida,
con el mundo a la deriva,
camina el eremita humano,
de espaldas a la ciudad.

Hombre serio y muy callado
o cangrejo colorado,
puede ser el ermitaño.



















Imagen: El cangrejo   Fuente: 123rf.com

Autora: Almudena Orellana Palomares

Rima - En cada desliz hay perdón

En cada desliz hay un perdón,
En cada perdón hay un mandato,
En cada mandato hay un te quiero,
y yo te quiero con recato.

Autora: Liliana Nataly Arcila Díaz




Poesía - Mi linda profesora

Llego al colegio,
dentro al aula, sonrío,
porque las primeras horas
me enseña mi linda profesora.

Yo la quiero, la estimo,
da ánimo a mi desgano,
ella alivia mi camino,
y su sonrisa me gano.

Me agrada su reconfortante amistad ,
alborozadora de la felicidad,
Su sonrisa me impulsa a presidir,
batalla con mi desánimo y me ayuda a seguir.

Autora: Liliana Nataly Arcila Díaz

Trabalengua - Si la sierva que te sirve

Si la sierva que te sirve,
no te sirve como sierva,
de qué sirve que te sirvas
de una sierva que no sirve.



















Imagen: La sirvienta      Fuente: 123rf.com


Trabalengua - Me han dicho un dicho


Me han dicho un dicho,
que dicen que he dicho yo.
Ese dicho está mal dicho,
pues si yo lo hubiera dicho
estaría mejor dicho,
que ese dicho que dicen que dije yo.


Imagen: Niño feliz    Fuente: es.clipart.me

Trabalengua - Tres tristes tigres

Tres tristes tigres,
tragaban trigo en un trigal,
en tres tristes trastos,
tragaban trigo tres tristes tigres.


trabalenguas-tigres

Imagen: Tigres       Fuente: Internet

Fábula - La zorra y las uvas

Era una tarde muy soleada y calurosa. Una zorra, que había estado cazando todo el día, estaba muy sedienta.
- Cómo me gustaría encontrar agua - pensó la zorra.
En ese momento vió un racimo de uvas grandes y jugosas colgando muy alto de una parra. Las uvas parecían maduras y llenas de zumo.
- ¡Oh, oh! - dijo la zorra mientras la boca se le hacía agua - El zumo dulce de uva sacia mi sed!.
La zorra se puso de puntillas y se estiró todo lo alto que pudo, pero las uvas estaban fuera de su alcance.
No queriendo abandonar, la zorra tomó impuso para alcanzar las uvas. Fue inútil, no pudo alcanzar las uvas.
La zorra saltó y brincó una y otra vez pero no pudo alcanzar las uvas en ninguna ocasión. Al final la zorra estaba más sedienta y cansada que nunca.
¡Qué tonta soy! - dijo la zorra con rabia - Las uvas están verdes y no se pueden comer. De todas maneras, ¿para qué las querría?.
Y así se marchó la zorra.

Moraleja: Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.
Imagen: 





















Autor: Esopo

Los dos perros - Cuento

Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido. Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento por esto, el perro de caza lanzó a su compañero algunos reproches: que sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.
El perro guardián le contestó:
-¡No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en lugar de enseñarme a trabajar como a ti, me ha enseñado a vivir tranquilamente del trabajo ajeno!.

Moraleja: Que tus mayores te enseñen un trabajo digno para afrontar tu futuro.



      Imagen:
Perro    
Fuente:
123rf.com

















Autor: Esopo

El caballo y el asno - Fábula

Un hombre tenía un caballo y un asno.
Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada y el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo.
Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. Y el caballo, suspirando dijo:
- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno encima!
Cada vez que no tiendes tu mano para ayudar a tu prójimo que honestamente te lo pide, sin que lo notes en ese momento, en realidad te estás perjudicando a ti mismo. 

Imágen: El caballo y el asno      Fuente: Internet

Autor: Esopo

La paloma y el niño - Poesía

Ojo alerta y arco en mano 
Iba por el bosque un día 
Un niño alegre y lozano 
Buscando, de su arma ufano. 
Un blanco a su puntería.


Pronto escucha el tierno arrullo 

De alba paloma escondida 
Que halaga el amante orgullo 
De su consorte, al murmullo 
Del árbol que los anida.  


Vela al fin, el arco tiende. 

La flecha parte, y muy luego 
El ave al polvo desciende; 
Y él se aplaude, y no comprende 
La atrocidad de su juego.


Yendo a tomarla, escuchó 

No su arrullo, ni su canto. 
Sino un ¡ay ! que le arrancó; 
Tenida en sangre la vio, 
Y él mismo suéltase en llanto.


Tú, burlón, que te complaces 

En soltar aquí y allí 
Tus satirillas mordaces, 
¿Sabes acaso el mal que haces, 
Y el mal que te causas? di.


Llégate al mudo, al ausente 

Que por pasatiempo heriste, 
j Y ay ! tratarás vanamente 
De lavar con llanto ardiente 
La ponzoña de tu chiste.


Imágen: Paloma     
Fuente: publispain.com











Autor: Rafael Pombo

El sol y el polvo - Poesía

Alzándose un furioso torbellino
eclipsó el polvo al sol,
y gritóle por mofa:



- ¡Astro divino!

¿Dónde estás? ¿Qué te hiciste?... - Y su camino
siguió en silencio el sol.



Y cesó el huracán; y tornó al cieno

el polvo vil ; y en el azul sereno
de gloria y pompa lleno
siguió en silencio el sol.

Imágen: El sol    Fuente: Internet















Autor: Rafael Pombo

El gato y las ratas - Fábula

Había una casa invadida de ratas. Lo supo un gato y se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. Pero ellas, viendo que rápidamente eran cazadas, decidieron guardarse en sus agujeros.
No pudiendo el gato alcanzarlas, ideó una trampa para que salieran. Trepó a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el muerto. Pero una de las ratas se asomó, lo vio y le dijo:
-¡Oye, amiguito, aunque fueras un saco de harina, no me acercaría a ti!
Moraleja: Cuídate de los trucos de los que quieren hacerte daño.


Imágen: El gato y la rata     Fuente: Internet
















Autor: Esopo

El hijo del rey y el león pintado - Fábula

Un rey, cuyo único hijo era aficionado a ejercicios marciales, tuvo un sueño en el cual fue advertido que su hijo sería matado por un león.

Temeroso de que el sueño se hiciera realidad, construyó para su hijo un agradable palacio, y para su diversión embelleció las paredes con dibujos de todas las clases de animales de tamaño natural, entre los cuales estaba el de un león. Cuando el joven príncipe vio esto, y al ser confinado adentro, su pena explotó, y estando de pie cerca del dibujo del león, dijo:


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   Imagen: El león   
Fuente:
Internet
–¡Oh usted, el más detestable de los animales! por un sueño intimidante de mi padre, y por lo que él vio en su sueño, he sido encerrado en este palacio como si yo fuera un malvado. ¿Qué haré ahora? – terminando estas palabras, y sin más pensarlo, estiró sus manos hacia un árbol de espinas, tratando de cortar un palo de sus ramas de modo que pudiera golpear al león. Pero una de las espinas del árbol perforó su dedo y le causó un gran dolor e inflamación, de modo que el joven príncipe cayó en un desvanecimiento. Una fiebre violenta de repente se apoderó de él, y murió no muchos días más tarde.

Moraleja: “Afrontemos con paciencia y buen conocimiento nuestros problemas, buscando una solución correcta y no con desesperación y enojo. Obtendremos así mejores resultados”.

Autor: Esopo

El viejo, el niño y el burro - Cuento

Un buen día, el viejo molinero y su nieto iban camino al pueblo. Los acompañaba el asno, trotando alegremente.
Habían andado un corto trecho cuando se cruzaron con un grupo de muchachas.
-Miren eso -dijo una de ellas, riendo-. ¡Qué par de tontos! Tienen un burro y van a pie...
El viejo entonces le pidió al nieto que montara en el animal y siguieron el viaje.
Más adelante, pasaron junto a unos ancianos que discutían acaloradamente.
Imagen: El viejo, el niño y el burro Fuente: Internet
-¡Aquí está la prueba de que tengo razón! -dijo uno de ellos señalando al molinero y compañía-. Ya no se respeta a los mayores. ¡Miren si no a ese niño, tan cómodo sobre el burro, y el pobre viejo, camina que camina!
Entonces el molinero hizo bajar al nieto y se acomodó sobre el asno.
Al rato, se toparon con un grupo de mujeres y niños. Y escucharon un coro de protestas:
-¡¿Dónde se ha visto?!
-¡Qué viejo perezoso y egoísta!
-Él va muy cómodo, mientras al pobre niño no le dan las piernas para seguir el trote del burro...
El molinero, con santa paciencia, le dijo al chico que se acomodara detrás de él, en la grupa del animal.
Cerca del pueblo, un hombre le preguntó:
-Ese burro, ¿es suyo?
-Así es, señor.
-Pues no lo parece, por la forma en que lo ha cargado. Más lógico sería que ustedes dos cargaran con él, y no él con ustedes.
-Trataremos de complacerlo -dijo el molinero.
Desmontaron ambos, ataron las patas del asno con unas cuerdas, las ensartaron con un palo y, sosteniendo el palo sobre sus hombros, siguieron camino.
La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.
Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.
El molinero, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin el menor seso y, lo que es peor, había perdido a su querido burro.


Autor: Esopo

Los tres perezosos - Cuento

Un padre tenía tres hijos muy perezosos, tanto que, cuando se enfermó y mandó buscar un notario para su testamento, le dijo que la herencia (un burro) sería para el hijo más perezoso.
Poco tiempo después, el hombre murió. El notario debió llamar a los hijos para hablarles del testamento, pues los jóvenes no preguntaban siquiera por su existencia.
El notario leyó el testamento ante el desinterés de los hijos y explicó:
– Vuestro padre hizo testamento antes de morir. Ahora debo saber cuál de ustedes tres es más perezoso.
Solicitó pruebas de su pereza al hijo mayor:
– Yo no tengo ganas de contar nada- agregó el mayor.
– Habla ya o te haré meter en la cárcel.
– Cierta vez, cayó una brasa candente en mi zapato, pero la pereza me impedía moverme, aunque me dolía mucho. Pero afortunadamente, unos amigos la apagaron.- concluyó el mayor.
– Eres un perezoso, yo te habría dejado arder, para ver cuánto aguantabas.
Interrogó al segundo hermano:
– Es tu turno.
– ¿También iré a la cárcel si no tengo qué contar?
– Ni lo dudes.
– Una vez caí al mar, pero tuve pereza de nadar, aunque sé hacerlo muy bien. Un barco de pescadores me rescató cuando estaba por ahogarme.
– Yo te habría dejado para que te salvaras tú mismo.
Finalmente interrogó al menor:
– Háblanos de tu pereza.
– Señor notario, puede llevarme a la cárcel y quedarse con el burro, porque no tengo ganas de hablar.
– El burro es tuyo, no hay dudas de que eres el más perezoso de los tres.-exclamó el notario.

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Imagen: Burro   Fuente: Internet

Autor: Esopo

Fábula - El lobo con piel de oveja

Érase una vez un lobo que tenía mucha hambre, y quería comerse una oveja de un rebaño que vivía cerca de su casa. Pero el pastor del rebaño siempre estaba muy atento y por muchos intentos que hacía nunca lo conseguía. Pensó un día el lobo en cambiar su apariencia para que así le fuera más fácil conseguir su comida. Paseando por el bosque con gran sorpresa vio una piel de oveja y se le ocurrió ponerla por encima para parecer una oveja. Así lo hizo y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor.
Al atardecer, para su protección, el rebaño fue llevado a la parte de la granja donde pasaba la noche, quedando la puerta asegurada. El lobo se dijo “ahora cuando el pastor se duerma cogeré a la oveja que esté más gorda y me daré un auténtico festín”.
Pero esa noche, buscando el pastor la comida de su familia para el día siguiente, fue donde estaba el rebaño y cogió al lobo creyendo que era un cordero, lo sacrificó al instante.
Cuando la mujer del pastor intento cocinarlo, se dió cuenta de que realmente no era un cordero, sino un lobo, y llamo a su marido, este reconoció al lobo que ya había intentado en varias ocasiones atacar a sus ovejas, y se puso muy contento por haberlo matado.


Moraleja: Debemos tener mucho cuidado, pues las apariencias engañan

Fábulas de Esopo para niños

Imagen: El lobo      Fuente: Internet

Autor: Esopo

Rima - No fue amistad sólida

No fue amistad sólida,
sólo de un hola y otro hola,
pudo haber sido cálida 
y jamás de una sola.


Autor: Liliana Nataly Arcila Díaz

1. Adivinanza - A

Yo fui tu primer sonido
cuando empezaste a hablar
y soy la primera letra
que en el alfabeto está.

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       Imagen: Letra A     
       Fuente: Internet

2. Adivinanza - Patata

Nací bajo la tierra, muy delgada es mi piel. Me puedes comer frita,
sancochada o en pastel.
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Imagen: La patata    Fuente:  Internet

9. Adivinanza - Caracol

Soy pequeño y blandito 
y mi casa llevo sobre el lomito.


      





Imagen: El caracol    
 Fuente: Internet

8. Adivinanza - Rana

Canto en la orilla, vivo en el agua, 
no soy pescado, ni soy cigarra.


 Imagen: La rana    Fuente: anipedia.net





7. Adivinanza - Ciempiés

¿Cuál es el animal que más tarda en quitarse los zapatos?

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      Imagen: El ciempiés     Fuente: gifs-animados.es

6. Adivinanza - Cangrejo

Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, en el agua vivo, 
en el mar o en el río.



   Imagen: El cangrejo      Fuente: Internet                                                       

5. Adivinanza - Hipopótamo

Tengo hipo al decir mi nombre, ¿quién soy?

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   Imagen: El Hipopótamo   Fuente: .gifs-animados.es

1. Adivinanza - Zanahoria

Para la vista es buena,
para la piel también.
Su color es anaranjado;
¡ay, qué dura es!.




  Imagen: Zanahoria   
 Fuente: canalgif.net

1. Adivinanza - El limón

Agrio es su sabor,     
Verde y dura su piel.
Si lo quieres tomar,
tendrás que estrujarlo bien.



Imagen: Los limones   Fuente: Internet

4. Adivinanza - Murciélago

¿Qué animal tiene las cinco vocales?

Imagen: El murciélago         Fuente: gifss.com

3. Adivinanza - Caracol


Llevo mi casita al hombro,
camino sin tener patas
y voy marcando mi huella
con un hilito de plata.






Imagen: Caracol caminando 
    Fuente: gifmania.com

Cuento - Quiero ser...

- Papá, quiero ser bombero. Dijo Sara mientras veía en la tele un bosque incendiado este verano.
- ¿Por qué, cariño?- contestó su padre muy intrigado.
- Porque quiero salvar a todos esos árboles y animalitos que se pueden quemar.
- Me parece muy bien- dijo papá.
Pasaron los días, y la mamá de Sara se puso enferma y el doctor vino a casa a verla. Tras la visita del doctor, Sara se acercó a mamá y le dijo:
- Mamá, quiero ser médico.
- ¿Por qué, hija mía?
- Porque quiero curarte a ti, a papá, a mi hermano Víctor, a los abuelitos y a todas las personas que se pongan malitas.
- Estoy segura de que serías una gran médico, cariño.
Días más tarde, toda la familia estaba esperando a que papá llegara de trabajar para cenar juntos, pero papá llegó muy tarde. Su coche se había roto y había tenido que llamar a una grúa y a un mecánico que le arreglara el coche.
- Papá, yo quiero ser mecánico, -dijo Sara al instante- porque así yo podré arreglar tu coche para que nunca te deje tirado y siempre puedas volver pronto a casa.
- Esa es una gran idea, cariño.
Aquel verano, todos juntos fueron a la playa. Lo estaban pasando muy bien, cuando un niño que estaba en el agua comenzó a gritar. Le dolía mucho una pierna y no podía nadar hacia la orilla. Entonces, un socorrista se metió al agua corriendo y sacó al niño. Le había picado una medusa en la pierna y se le había hinchado mucho. Rápidamente llegó una enfermera que curó la pierna del niño. Sara estaba emocionada con todo lo que había visto, y no pudo evitar decir:
- Mamá, papá, quiero ser socorrista y quiero ser enfermera.
Sus papás sonrieron y le dijeron:
- Sara, podrás ser todo lo que tú quieras.
Pasaron los días de vacaciones y Sara se puso a preparar con mamá la ropa y los libros para empezar el cole. Sara estaba un poco desanimada. Iba a pasar al cole de los mayores y pensaba que ya no sería tan divertido como antes, ya que veía que Víctor, su hermano mayor, estudiaba y tenía que hacer más deberes que ella.
- ¿Para qué sirve ir al cole, mamá? Su mamá le dijo:
- Sara, ¿recuerdas que este verano has querido ser muchas cosas?
- Sí, pero aún no sé cuál me gusta más.
- Muy bien, pues si vas al cole, además de pasártelo bien y tener muchos amigos, podrás ser lo que tú quieras. Y cuantas más cosas aprendas, más fácil será para ti elegir lo que quieres ser.
Sara sonrió mientras pensaba en todas las cosas que había querido ser ese verano.
- Tendré que estudiar mucho, mamá. Va a ser muy divertido aprender tantas profesiones.

Imagen: La niña estudia      Fuente: Internet

Autor: Eva Cano Fortuna